¡Hola! Soy Ester y esta es mi historia

Nací y me crié en una familia «poco armoniosa». Digamos que mi padre no nos trataba muy bien y estaba acostumbrada a vivir entre gritos, amenazas, chantajes, e insultos de todo tipo.

Esto, por si no lo sabías, hace que se cree cierta tolerancia a la agresividad, tanto recibida como ejercida, porque cuando te crías así, lo ves algo normal.

Y fue así como llegó un día en el que también comencé a sufrir acoso por parte de algunos de los que se hacían llamar «amigos» en el instituto.

Fue una etapa bastante dura, y te aseguro que fui testigo de otras muchas personas a mi alrededor que sufrían situaciones similares. Todo era tan normal que nadie hacía nada. Total, son cosas de críos…

No ha sido un camino nada fácil, pero para bien o para mal, soy como soy por todo lo que he vivido.

Y precisamente por eso, si algo me define es que no soporto las injusticias.

Supongo que por eso estudié criminología, aunque no tenía nada claro mi futuro, sabía que tenía que hacer algo para ayudar a tener un mundo más justo.

¿Y de qué forma? Pues verás, he tardado un tiempo en aceptar mi misión, la cuál era más que evidente.

Tengo claro que si algo tiene que cambiar en la sociedad, tiene que empezar por el principio.

Y como mi principio en la vida no fue muy sencillo, quiero ayudar a todos los niños y adolescentes que pueda a que el suyo sí lo sea.

Porque ahora que tengo una hija de tres años, quiero que pueda crecer en una sociedad menos violenta,  que pueda ir al colegio con alegría y que sepa que si se encuentra ante cualquier problema, nadie mirará hacia otro lado.

Puedes llamarle utopía, yo le llamo «mi misión».

Cuando descubrí que lo que tenía que hacer era ayudar a chicos y chicas que han pasado por este mal trago y comencé a trabajar con ellos, me di cuenta que conectábamos en seguida, que confiaban mucho en mi y que había una necesidad muy grande de resetear y liberar su sistema. Comprendí que querían más de mi, que necesitaban ayuda para realmente tener el cambio en su vida que necesitaban

Y como no soporto dejar las cosas a medias y yo también sentía esa energía, decidí prepararme para ayudarles a sanar esta experiencias que les condicionan de por vida si no se trabajan.

Y así fue como encontré una formación BRUTAL, donde me he formado como terapeuta con el método Qilimbic y que ayuda a generar cambios espectaculares en las personas. Algo con lo que desde el primer momento supe que sería el antes y el después para la vida de muchos y muchas.

× Escríbeme